CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — En vísperas de cumplir 30 años de su fundación, el Congreso Nacional Indígena (CNI) inauguró su Asamblea Nacional Conmemorativa, donde representantes de diversos pueblos originarios denunciaron que la situación actual de sus comunidades es más grave que en años anteriores. Durante el encuentro, realizado en las inmediaciones de la sede del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) —edificio ocupado por la comunidad otomí desde hace seis años—, se expuso un panorama de desapariciones, asesinatos y encarcelamientos que afectan a sus integrantes.
María de Jesús Patricio Martínez, conocida como "Marichuy" y vocera del CNI, hizo un llamado a fortalecer la organización frente al asedio de "los grandes intereses capitalistas". Ante delegados de pueblos como el mixe, zapoteca, yaqui, purépecha, rarámuri, amuzga y maya, así como invitados internacionales de 10 países de América y Europa, Patricio Martínez enfatizó la urgencia de sumar miembros para evitar la desaparición de los pueblos. "No queremos llegar a otros 30 años y que ya estemos por mitad, que algunos de los pueblos ya están muriendo", declaró.
La asamblea, que cuenta con la participación de 352 delegados de 32 pueblos indígenas provenientes de 20 estados del país, también abordó la reciente iniciativa del gobierno federal sobre la Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos. Según el CNI, dicha propuesta busca "controlar la autonomía de toma de decisiones" en sus comunidades. Asimismo, el organismo calificó al capitalismo como "el mayor genocida", señalando que fenómenos como el despojo de tierras, el desplazamiento forzado y la implementación de energías supuestamente limpias aceleran la destrucción de la naturaleza.
El defensor Carlos Beas realizó un recuento histórico del CNI, recordando que su origen se remonta al Foro Nacional Indígena de enero de 1996 en San Cristóbal, convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Beas destacó que, tras una primera década de formación, el movimiento enfrentó una fuerte represión a partir de 2006, y advirtió que desde 2007 se ha sumado un nuevo actor que hostiga sus luchas: la delincuencia organizada. La asamblea, que se desarrolla bajo el lema "Nunca más un México sin nosotros", continuará sus actividades con el objetivo de reafirmar su resistencia ante el contexto actual.

