NASHVILLE, Tennessee. — El intento de ejecución de Christa Pike, de 50 años, se transformó en una crisis institucional sin precedentes este 1 de octubre de 2026. A pesar de que la Corte Suprema de Estados Unidos había autorizado el procedimiento, la administración de dos dosis de pentobarbital no resultó en el fallecimiento de la reclusa. Periodistas presentes en la sala reportaron que Pike se movió y se quejó de dolor en un brazo tras la inyección, permaneciendo consciente y respirando incluso después de que los funcionarios retiraran a los testigos. Pike fue trasladada de emergencia a un centro médico externo donde permanece bajo atención.
Un procedimiento bajo escrutinio médico y legal
El Departamento de Corrección de Tennessee sostuvo que se siguió cada paso del protocolo legal establecido, aunque no explicó por qué las dosis fallaron. Por su parte, la defensa de Pike denunció que el resultado era previsible debido a dificultades de acceso venoso, el uso de fármacos degradados y la falta de atención médica de emergencia, calificando el evento como un fallo del estado en llevar a cabo una ejecución legal. Robin Maher, directora del Death Penalty Information Center, señaló que no existe un precedente comparable en la era moderna.
El Dr. Joel Zivot, experto médico contratado por la defensa, advirtió que el pentobarbital probablemente no alcanzó niveles suficientes para causar apnea, lo que pone a la reclusa en riesgo de sufrir lesiones cerebrales. Ante la gravedad, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó el suceso como "abominable y cruel" y solicitó formalmente que no se realice un nuevo intento de ejecución.
Suspensión de ejecuciones y antecedentes
El gobernador Bill Lee ha ordenado una revisión independiente y suspendido las ejecuciones programadas para el resto del año, lo que afecta directamente el caso de Gary Wayne Sutton, cuya ejecución estaba prevista para el 3 de diciembre. Este incidente se suma a las dificultades operativas del estado, que en mayo pasado debió suspender la ejecución de Tony Carruthers debido a la imposibilidad del personal médico de encontrar una vena adecuada.
Contexto del caso
El crimen por el que Pike fue condenada ocurrió en 1995, cuando ella tenía 18 años y su novio, Tadaryl Shipp, 17. Ambos asesinaron a Colleen Slemmer, de 19 años, en un campamento de formación profesional. El caso cobró notoriedad nacional por la brutalidad del acto, que incluyó la marca de una estrella de cinco puntas en el pecho de la víctima.
La defensa de Pike había argumentado en sus últimos recursos que la reclusa padecía trastorno bipolar, estrés postraumático derivado de una infancia marcada por violencia sexual y abandono, además de un trastorno sanguíneo que complicaba la administración de la inyección letal. Hasta la fecha, solo 18 mujeres han sido ejecutadas en Estados Unidos desde 1976, siendo la última Amber McLaughlin en 2023.


