NASHVILLE, Tennessee. — Christa Pike, de 50 años, se encuentra consciente y hablando desde su cama de hospital, casi una semana después de que las autoridades de Tennessee intentaran ejecutarla sin éxito el pasado 30 de septiembre. Pike, quien fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, ocurrido en 1995, sobrevivió a dos intentos de inyección letal, lo que ha llevado al gobernador Bill Lee a ordenar una investigación independiente sobre las fallas en la cámara de ejecución de Nashville y a suspender las ejecuciones en el estado por el resto del año.
El doctor Joel Zivot, anestesiólogo y asesor de la defensa, sostiene que el pentobarbital utilizado no ingresó al torrente sanguíneo de Pike, sino que se dispersó en el tejido subcutáneo de sus brazos. Los abogados de la reclusa habían advertido previamente que su condición de trombocitosis, un trastorno de la coagulación, podría complicar el proceso. Según la defensa, los funcionarios utilizaron al menos siete agujas para intentar colocar las vías intravenosas, durante lo cual se escuchó a Pike llorar y respirar con dificultad.
El Departamento Correccional de Tennessee ha defendido el protocolo utilizado, aunque no ha aclarado por qué la ejecución no resultó según lo previsto. Tras el fallo, Pike fue trasladada a un hospital para recibir atención médica de urgencia. Actualmente, ya no requiere respirador artificial y, aunque se comunica de forma básica, permanece esposada a su cama mientras se elimina el fármaco de su organismo.
El caso ha generado una fuerte controversia, especialmente tras conocerse que el comisionado del Departamento Correccional, Frank Strada, renunciará a su cargo. Mientras tanto, los abogados de Pike han solicitado al gobernador Lee la conmutación de su sentencia a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Históricamente, Pike es considerada la única persona en Estados Unidos que ha sobrevivido tras recibir una inyección letal, según expertos como la criminóloga Deborah Denno.


