El Ministerio de Comercio de China ha presentado una propuesta para restringir la exportación de tecnologías de inteligencia artificial (IA), enfocándose particularmente en modelos entrenados con datos estratégicos y sensibles del país. La medida, que aún no es definitiva, busca limitar la transferencia de herramientas capaces de generar o modificar código malicioso, así como tecnologías que podrían ser empleadas en actividades de piratería informática.
El gobierno chino ha abierto un periodo de consulta pública de un mes, iniciado este viernes, para recibir comentarios sobre el proyecto. Según el Ministerio de Comercio, esta iniciativa responde a los riesgos inherentes y derivados del desarrollo y uso de la inteligencia artificial, un tema que, aseguran, recibe una atención creciente a nivel global.
Esta propuesta se enmarca en una intensa rivalidad entre Pekín y Washington por el control de tecnologías avanzadas. En meses recientes, ambos países se han acusado mutuamente de apropiarse de las capacidades de modelos de IA desarrollados por empresas rivales. Mientras que el presidente chino, Xi Jinping, ha abogado por establecer salvaguardias estrictas para regular la industria, el gobierno estadounidense ha optado por un enfoque regulatorio más limitado.
La posible implementación de estos controles refleja cómo la inteligencia artificial ha trascendido el ámbito de la competencia empresarial para consolidarse como un eje central de la política comercial, la seguridad nacional y la geopolítica. De aprobarse, la normativa establecería nuevas barreras para la transferencia internacional de tecnologías desarrolladas en China, aunque el impacto final dependerá de las disposiciones específicas que entren en vigor.


