El gobierno de China emitió una advertencia contundente este martes 29 de septiembre de 2026, asegurando que defenderá los intereses legítimos de sus industrias ante cualquier medida restrictiva que la Unión Europea (UE) pudiera implementar. La postura de Pekín surge tras reportes que sugieren que varios Estados miembros de la UE estarían presionando a la Comisión Europea para desarrollar una herramienta comercial similar a la sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos, con el fin de endurecer el control sobre el comercio chino.
Un portavoz del Ministerio de Comercio chino calificó esta posible iniciativa como una medida "típicamente proteccionista y unilateralista". Según el funcionario, este tipo de acciones no solo fallarían en resolver las diferencias, sino que terminarían perjudicando a la propia Unión Europea. "La UE también fue víctima en su día de este tipo de herramientas: no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti", señaló el vocero, advirtiendo que tales políticas perturbarían la estabilidad de las cadenas de suministro mundiales.
La tensión diplomática se intensifica ante la próxima visita a Pekín del comisario europeo de Comercio, el eslovaco Maros Sefcovic, programada para los días 8 y 9 de octubre. El objetivo declarado de Sefcovic es "reequilibrar" la relación comercial, abordando tanto las exportaciones chinas hacia Europa como el acceso de las empresas europeas al mercado asiático. Sin embargo, Pekín ha advertido que si Bruselas mantiene un discurso de diálogo mientras "intensifica sus demostraciones de fuerza", se socavará gravemente la confianza mutua.
En caso de que la UE proceda con restricciones, fuentes citadas por el diario oficialista Global Times indicaron que China cuenta con una "potente batería de instrumentos políticos". Entre las posibles respuestas se incluyen la apertura de investigaciones antidiscriminación, análisis sobre la seguridad de las cadenas industriales y pesquisas sobre el impacto de las subvenciones extranjeras. Estas tensiones se han visto exacerbadas por un reciente análisis de Noah Barkin, asesor sénior de la consultora Rhodium Group, quien señaló que Alemania y Francia estarían impulsando un documento conjunto para otorgar a Bruselas nuevos poderes que permitan cerrar el mercado comunitario a productos chinos.


