En 2012, tras destacar con tres podios en Malasia, Canadá e Italia al volante de un Sauber, Sergio Pérez se encontraba en una posición privilegiada dentro de la Ferrari Driver Academy. El entonces jefe de Ferrari, Stefano Domenicali, le planteó un plan concreto: continuar un año más en Sauber para posteriormente integrarse a la escudería italiana en 2014. "Stefano me dijo que me quedara en Sauber un año más y después fuera a Ferrari", recordó el piloto en una entrevista con Oso Trava en el programa Cracks.
Sin embargo, la salida de Lewis Hamilton de McLaren alteró el panorama. El equipo de Woking, que buscaba un compañero para Jenson Button, presentó a Pérez un proyecto ambicioso, asegurándole que el monoplaza para 2013 sería "el mejor coche de nuestra historia". Motivado por la posibilidad de competir inmediatamente en un equipo puntero, Pérez aceptó la oferta y rompió su vínculo con Ferrari.
La realidad de 2013 fue drásticamente distinta. McLaren no logró un solo podio y el rendimiento del auto nunca cumplió las expectativas. "Tuve muy buen año en términos de velocidad, pero nunca pudimos progresar con el auto", explicó Pérez. La situación se tornó crítica cuando, al final de la temporada, el equipo decidió no renovar su contrato, dejándolo sin asiento en un mercado de pilotos prácticamente cerrado.
Para noviembre de 2013, las opciones de Pérez se redujeron a Caterham y Force India. El mexicano admitió que consideró seriamente alejarse de la Fórmula 1 temporalmente, pero la oferta de Vijay Mallya en Force India le permitió continuar. A pesar de que el despido de McLaren dañó su reputación inicial, su paso por Force India resultó ser fundamental, logrando alrededor de 10 podios y reconstruyendo su carrera profesional antes de alcanzar, años después, la oportunidad con Red Bull.

