BOGOTÁ, Colombia. — Lo que hace 15 años era un sector estrictamente residencial y sin apenas oferta gastronómica, hoy es el epicentro de la vanguardia en la capital colombiana. Chapinero Alto ha sido distinguido por la revista Time Out como el barrio más cool de América Latina y uno de los 10 más destacados a nivel mundial para 2026, gracias a su vibrante escena creativa, su comunidad diversa y su oferta culinaria de clase internacional.
La zona, que alberga a una mezcla de artistas, nómadas digitales, estudiantes y la mayor comunidad homosexual de Bogotá, vive un momento de esplendor. Emprendedores como Juan Manuel Ortiz, fundador del restaurante Salvo Patria hace 15 años, recuerdan cuando el barrio era visto con escepticismo. Hoy, el sector es hogar de referentes gastronómicos como El Chato —nombrado el mejor de América Latina por la lista 50 Best en 2025—, además de Leo, Humo Negro y Oda.
Sin embargo, este reconocimiento internacional ha generado sentimientos encontrados. Tatiana Castillo, artista residente desde hace una década, advierte sobre los riesgos de la gentrificación: "Es un reconocimiento bonito, pero preocupa que esto se convierta en una zona gentrificada con precios excluyentes". Los datos respaldan esta inquietud; mientras el salario promedio en el sector formal de Bogotá ronda los 718 dólares, la renta de un departamento en Chapinero Alto promedia los 3.7 millones de pesos colombianos, equivalentes a unos 1,130 dólares.
El urbanismo del barrio, caracterizado por una mezcla de quintas tradicionales, viviendas de los años 70 y arquitectura de estilo inglés, es un activo que los locales buscan preservar. Luis Guillermo Vélez, abogado y ex secretario general de la Presidencia (2010-2018), señala que, aunque el debate sobre la gentrificación es complejo, el desarrollo de Bogotá ha sido orgánico. "Bogotá es una ciudad enorme y compleja, pero también tiene una economía dinámica", afirma.
La capital colombiana, que ha visto un auge turístico tras el acuerdo de paz de 2016, se posiciona actualmente como la tercera ciudad con mayor cantidad de proyectos de inversión extranjera en América Latina, solo detrás de São Paulo y Ciudad de México. A pesar de la proyección global, los residentes insisten en que el verdadero valor de Chapinero Alto reside en la comunidad local que, con esfuerzo, ha transformado el barrio en un referente de identidad bogotana.


