El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Francisco Cervantes Díaz —citado en el reporte como Medina Mora—, ha puesto sobre la mesa una exigencia clara ante las autoridades federales: que la calidad de la atención médica y el abasto de medicamentos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) correspondan a las aportaciones que realizan las empresas de manera puntual.
El dirigente empresarial señaló que el sector ha detectado deficiencias críticas en el tratamiento de los trabajadores, destacando casos donde pacientes deben esperar hasta seis meses para una cirugía, solo para encontrar que la intervención es pospuesta por falta de equipo necesario en los quirófanos. “Desde el sector empresarial hemos señalado deficiencias en el IMSS en cuanto al tratamiento a nuestros trabajadores”, afirmó, subrayando que la eficiencia en los servicios ha disminuido considerablemente.
Otro punto central del reclamo es la insuficiencia de medicamentos. Según el presidente del CCE, esta problemática ha persistido con distintas crisis desde 2018, obligando a los trabajadores a adquirir fármacos por cuenta propia. “El hecho de que no haya suficientes medicinas pues también afecta”, declaró, enfatizando que es responsabilidad del gobierno actual resolver estas carencias.
En el contexto de las movilizaciones nacionales del personal del instituto, el líder empresarial hizo un llamado a escuchar las demandas de los trabajadores del Seguro Social y alcanzar una negociación adecuada. Al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció en su conferencia matutina la existencia de demandas legítimas por parte del personal y aseguró que ha instruido al director general del IMSS, Zoé Robledo, para atender el conflicto.
Finalmente, el CCE propuso fortalecer las estrategias de prevención en enfermedades como obesidad, hipertensión y diabetes, reconociendo que las empresas deben colaborar en este esfuerzo. No obstante, la prioridad inmediata del sector sigue siendo garantizar que los derechohabientes tengan acceso efectivo a los tratamientos y recursos médicos por los que sus empleadores ya han pagado.

