BRASILIA, Brasil. — La cadena de televisión más grande de Brasil, TV Globo, anunció la cancelación del debate presidencial que estaba previsto para el jueves 1 de octubre de 2026. La decisión se tomó tras recibir notificaciones del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Supremo Tribunal Federal (STF), además de la negativa de los dos candidatos punteros, Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, para participar en el ejercicio.
La ministra del TSE, Estela Aranha, dictó una resolución a petición de la coalición del presidente Lula que prohibió a la televisora exhibir el púlpito reservado para el mandatario en caso de su ausencia. Asimismo, la magistrada suspendió la regla que permitía a los candidatos presentes realizar preguntas dirigidas a los aspirantes ausentes, argumentando que dichas disposiciones podrían presionar a los candidatos a participar y generar consecuencias negativas para quienes decidieran no asistir.
En una entrevista concedida al pódcast Flow, el presidente Lula justificó su ausencia al señalar: “Una cosa es que tú dialogues con políticos, otra es disputar con una persona descalificada como Flávio Bolsonaro; él no tiene presente, pasado ni futuro. Ese muchacho nunca trabajó en la vida”. El dirigente izquierdista añadió: “Creo que voy a ganar en primera vuelta el domingo. Si no, paciencia”.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, quien inicialmente había confirmado su asistencia, anunció horas antes del programa que no acudiría, calificando las medidas del TSE como un acto de “censura”. Ambos candidatos tienen previsto realizar sus actos de cierre de campaña este sábado en Sao Paulo, el estado más poblado del país.
En otro orden de ideas, la Procuraduría General de Brasil, encabezada por Jorge Messias, solicitó una investigación sobre un supuesto plan del gobierno de Estados Unidos para financiar con un millón de dólares a organizaciones opositoras al Supremo Tribunal Federal brasileño. Esta petición surge tras una publicación del diario The Guardian que sugiere que la administración del presidente Donald Trump busca promover una “agenda de extrema derecha” en el país sudamericano.


