De acuerdo con los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el encarecimiento de productos esenciales ha superado el ritmo de la inflación general. Mientras que la inflación general se situó en 3.5 por ciento anual en septiembre, la canasta básica de consumo aumentó 5.5 por ciento, impulsada principalmente por el incremento en los precios de la cebolla, el jitomate y los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar.
En las zonas urbanas, la canasta alimentaria por persona pasó de 2 mil 455 a 2 mil 591 pesos mensuales en un lapso de 12 meses. Para una familia de cuatro integrantes, este ajuste representa un gasto adicional de 544 pesos al mes, elevando el costo total de 9 mil 819 a 10 mil 362 pesos. Por su parte, en el ámbito rural, el costo por persona subió de mil 851 a mil 941 pesos, un alza del 4.9 por ciento, lo que implica que una familia de cuatro miembros pasó de gastar 7 mil 403 a 7 mil 763 pesos, un incremento de 361 pesos mensuales.
El Inegi detalló que los productos con mayor incidencia en este aumento anual fueron la cebolla, con un alza del 89.8 por ciento; el jitomate, con 26.7 por ciento; y los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, con 5.8 por ciento. Asimismo, la línea de pobreza por ingresos aumentó 4.4 por ciento anual en septiembre, alcanzando los 4 mil 952 pesos mensuales por persona en zonas urbanas y 3 mil 554 pesos en zonas rurales.
El impacto en la economía familiar es profundo. Según el estudio 'El ecosistema de supervivencia financiera del consumidor mexicano', elaborado por la agencia Research Land, el 86 por ciento del ingreso mensual de las familias se destina a gastos inelásticos: 44 por ciento a alimentación, 22 por ciento a vivienda y 20 por ciento a servicios básicos como electricidad, agua y gas. Esto deja apenas un 14 por ciento disponible para otros rubros como deudas, colegiaturas o ahorro.
Al respecto, Pablo Levy, director de Research Land, señaló: “El presupuesto familiar perdió flexibilidad. La mayor parte del ingreso ya está comprometida antes de poder decidir en qué ahorrar, invertir o consumir”.

