Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo (RDC) informaron este viernes 2 de octubre de 2026 que el brote de ébola, iniciado el pasado 15 de mayo, ha alcanzado la cifra de 4,018 fallecimientos. Según los registros oficiales, la enfermedad se ha propagado por siete de las 26 provincias del país, manteniendo una tasa de letalidad del 48.4 por ciento.
El informe más reciente del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC detalla que, de los 8,300 casos confirmados, 2,162 pacientes han logrado recuperarse, mientras que 842 personas permanecen hospitalizadas o bajo aislamiento. Actualmente, el sistema de salud mantiene una tasa de seguimiento de contactos del 80.6 por ciento.
Este evento representa el segundo brote más mortífero registrado a nivel global, superado únicamente por la epidemia en África occidental entre 2014 y 2016, que dejó 28,000 contagios y cerca de 11,000 muertes. Cabe recordar que la actual epidemia también afectó a Uganda, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el fin del brote el pasado 26 de agosto, tras contabilizar 20 contagios, de los cuales 15 fueron importados desde la RDC.
En cuanto a la respuesta médica, la cepa de Bundibugyo, responsable de esta crisis, carece de tratamientos específicos. La OMS trabaja actualmente en dos vacunas que se encuentran en ensayos de fase 1 en humanos. Paralelamente, la RDC inició a finales de agosto una campaña de inmunización con la vacuna Ervebo, diseñada originalmente para la variante Zaire.
La crisis sanitaria se ve agravada por tensiones laborales. En Bunia, capital de la provincia de Ituri y epicentro del brote, trabajadores sanitarios y equipos de vigilancia se manifestaron para exigir el pago de salarios atrasados. Con pancartas que rezaban "¡Sin dinero no hay datos!" y "Meses sin cobrar", los empleados de primera línea han recurrido a diversas huelgas, lo que ha complicado las labores de contención de la enfermedad.


