Este domingo 4 de octubre de 2026, Bosnia-Herzegovina inició una jornada electoral crucial para definir el futuro de su compleja estructura estatal, establecida tras los Acuerdos de Paz de Dayton de 1995. Más de tres millones de ciudadanos fueron convocados para sufragar en cerca de 5,700 colegios electorales, los cuales permanecieron abiertos desde las 07:00 hasta las 19:00 hora local.
La jornada comenzó con contratiempos significativos. Reportes de Associated Press confirmaron que diversos centros de votación retrasaron su apertura debido a fallas en la nueva tecnología de votación digital, implementada para prevenir el fraude. Según información oficial, solo en la entidad de Srpska, más de doscientos centros reportaron demoras por esta causa. El padrón electoral cuenta con 3.4 millones de inscritos, una cifra que supera a la población residente de 3.1 millones debido a la alta tasa de emigración; al respecto, 48,000 ciudadanos se registraron para votar desde el extranjero en misiones diplomáticas de trece países.
El sistema electoral bosnio, considerado uno de los más complejos del mundo, requiere que los votantes elijan a los miembros de la Presidencia tripartita, a los 42 integrantes de la Cámara de Representantes estatal, así como a representantes de la Federación de Bosnia-Herzegovina y la República Srpska, además de las asambleas cantonales. En total, 7,000 candidatos compiten por 518 escaños bajo la supervisión de 30,000 observadores internacionales, incluyendo delegados de la OTAN, la OSCE y el Parlamento Europeo.
La campaña estuvo dominada por los partidos nacionalistas SDA (musulmán), SNSD (serbobosnio) y HDZ BiH (croata). Un factor de inestabilidad ha sido la figura de Milorad Dodik, expresidente de la República Srpska, quien a pesar de estar inhabilitado para cargos públicos tras ser condenado por desobedecer al enviado internacional, ha mantenido una fuerte influencia. Recién llegado de una reunión con Vladimir Putin en Moscú, Dodik declaró en un mitin en Banja Luka que Bosnia "está muerta" y es un "país imposible".
El ambiente social se encuentra marcado por tensiones étnicas persistentes, exacerbadas recientemente por homenajes al fallecido comandante Ratko Mladic. Ciudadanos como Durak Miler, residente de Sarajevo, expresaron su descontento con la clase política actual, señalando que "los políticos en el poder envenenan a la gente con sus palabras" y abogando por un cambio generacional en la administración pública.


