La industria turística global se encuentra en una fase de transición tecnológica donde el rostro humano podría convertirse en el principal instrumento de identificación, eliminando la necesidad de portar documentos físicos. El objetivo central es consolidar un ecosistema que conecte a aeropuertos, aerolíneas, autoridades migratorias, hoteles y empresas de renta de autos bajo reglas comunes de intercambio de información.
Paul Griffiths, CEO de Dubai Airport, enfatizó la necesidad de esta integración: "Lo que necesitamos es un ecosistema que conecte los distintos componentes de la industria, desde aeropuertos y empresas de renta de autos hasta cruceros y agencias gubernamentales". Según Griffiths, la tecnología podría hacer que la necesidad del pasaporte físico se evapore en un plazo de cinco años.
El modelo propuesto busca reducir la identificación a dos interrogantes fundamentales: confirmar la identidad del individuo y verificar su autorización para estar en un lugar específico. En Estados Unidos, este avance ya es notable; desde 2016, más de 1,000 millones de viajeros han sido confirmados mediante sistemas biométricos en puertos de entrada.
Diane Sabatino, Comisionada Ejecutiva Adjunta de la Oficina de Operaciones de Campo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), explicó el enfoque actual: "Estamos enfocados en el rostro como un token en pasajeros dentro del alcance donde es requerido por estatuto y regulación, que están limitados a ciudadanos estadounidenses. Además, ciertas categorías de viajeros con visa, pueden optar por no participar en ese reconocimiento facial".
No obstante, el sector enfrenta desafíos significativos. La implementación del Sistema de Entrada y Salida (EES) de la Unión Europea demostró que la falta de coordinación entre sistemas puede trasladar la fricción de los trámites físicos a los digitales, generando largas filas y problemas de ejecución. Nikos Mertzanidis, Director Ejecutivo de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, subrayó que "el pasajero no necesita demostrar en múltiples ocasiones la misma información. Eso facilitará que los viajeros tengan una experiencia similar, mientras una lección que aprender es que no solo la ejecución es tan importante como todos los demás recursos, como elegir la tecnología".
Además de la eficiencia, la identidad digital promete personalizar servicios y programas de lealtad. Sin embargo, la privacidad, el manejo de datos y la confianza del usuario permanecen como obstáculos críticos. La industria se encamina ahora hacia la realización de pruebas y proyectos piloto para asegurar que la tecnología sea segura y capaz de comunicarse entre los distintos actores de la cadena turística.


