El pasado miércoles 7 de octubre de 2026, las fuerzas rusas ejecutaron una ofensiva a gran escala contra la retaguardia ucraniana, utilizando decenas de drones y misiles dirigidos a las regiones de Kiev, Cherniguiv, Poltava, Kirovograd, Dnipropetrovsk y Odesa. El saldo preliminar confirmado por las autoridades locales es de 24 personas fallecidas y decenas de heridos, además de daños significativos en infraestructuras militares, civiles y energéticas.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció a través de la red social X que "uno de los objetivos clave fue nuestra infraestructura energética". El mandatario destacó que la principal central térmica de la región capitalina, vital para el suministro eléctrico de dos zonas aledañas, fue impactada por segunda vez en una semana. Según el reporte oficial, Rusia empleó un total de 70 misiles, incluyendo misiles balísticos. La Fuerza Aérea de Ucrania informó que sus sistemas de defensa lograron derribar 39 misiles de crucero, 5 misiles balísticos y 117 de los 130 drones lanzados; no obstante, los proyectiles restantes impactaron en 18 puntos estratégicos del territorio.
El evento más trágico ocurrió en la ciudad de Priluki, donde un ataque contra un edificio residencial resultó en la muerte de 18 personas, entre ellas cuatro niños, y dejó a otras 50 heridas. El régimen ruso justificó esta acción alegando que el objetivo era una empresa vinculada a la producción de misiles Flamingo. Zelenski calificó la ofensiva como "uno de los ataques más viles" en el conflicto, que ya suma casi cinco años de duración.
Adicionalmente, se reportaron víctimas en otras localidades: dos personas fallecieron en Dnipro y Kremenchuk tras el impacto de misiles en torres residenciales, dos más perdieron la vida en Oleksandriia, y otras dos víctimas fueron confirmadas en el distrito de Darnitski, al sureste de Kiev.


