Los recientes ataques perpetrados por el ejército ruso contra el Puente del Sur en Kiev han obligado a las autoridades locales a restringir el tráfico, generando un caos vehicular significativo en la capital ucraniana, especialmente visible durante la mañana del viernes 2 de octubre. Según reportes de la administración municipal, el primer impacto ocurrió el jueves mientras un tren del metro cruzaba la estructura; la onda de choque provocó que el polvo ingresara al vagón de pasajeros a través del sistema de ventilación. El alcalde Vitali Klitschko confirmó que los drones impactaron cerca de un pilar y en la calzada destinada a vehículos, lo que derivó en la suspensión temporal de la circulación.
El planificador de transporte de Kiev, Dmytro Bespalov, señaló que el Puente del Sur es una pieza logística fundamental, por la cual transitan hasta 15,000 personas por hora en metro durante las horas pico. "La lógica de los rusos es simple: si se quiere asestar un duro golpe al sistema de transporte de Kiev, esta es una de las opciones más obvias. Quieren atacar el Puente del Sur para paralizar al mayor número posible de personas y la economía de la capital", explicó Bespalov. El experto advirtió que, si el puente fuera inhabilitado, la ciudad quedaría efectivamente dividida, ya que el flujo de pasajeros no podría ser absorbido por el tráfico automovilístico.
Por su parte, Oleksandr Kovalenko, experto en política militar del Centro Ucraniano de Estudios de Seguridad, calificó estos ataques como una nueva etapa de terror. "Hemos visto que los drones se dirigieron de manera específica y precisa hacia el puente", afirmó, añadiendo que el objetivo final parece ser la "parálisis total de Kiev".
Respecto a la protección de estas estructuras, Kovalenko descartó la posibilidad de instalar cúpulas defensivas por considerarlo "pura fantasía". Bespalov sugirió la posibilidad de implementar redes o pantallas protectoras similares a las utilizadas en tanques, aunque advirtió que el desgaste estructural que ya presentan los puentes de Kiev complica cualquier adición de peso. Ante este panorama, ambos expertos coincidieron en que la única solución viable es el fortalecimiento de la defensa aérea y la implementación de contramedidas electrónicas eficaces.


