BRASILIA, Brasil. — Las recientes elecciones en Brasil han dejado una marca histórica en la composición del Poder Legislativo, destacando el fenómeno de los influencers de derecha Lucas Pavanato y Nikolas Ferreira. Ambos legisladores lograron superar la cifra de 3 millones de sufragios individuales, convirtiéndose en los diputados más votados en la historia del país, según confirmó el Congreso brasileño en un comunicado oficial.
Lucas Pavanato, de 28 años y originario de Sorocaba, Sao Paulo, obtuvo 3.038.438 votos. Con una trayectoria iniciada en 2016 durante las protestas contra Dilma Rousseff, Pavanato se consolidó como una figura digital con más de 5 millones de seguidores. Su agenda política se centra en la prohibición de terapias hormonales para menores de 18 años, la eliminación de cuotas raciales y de género, y la privatización de empresas públicas deficitarias. Además, ha abogado por la reducción de la edad de responsabilidad penal.
Por su parte, Nikolas Ferreira, de 30 años, revalidó su liderazgo político al alcanzar 3,1 millones de votos, superando su propio récord de 2022. El abogado, criado en la favela Cabana do Pai Tomás en Belo Horizonte, ha sido una figura central del bolsonarismo. Su carrera ha estado marcada por la controversia; en 2025, fue condenado a pagar una multa de 38.356 dólares por daños morales tras un discurso en 2023 donde utilizó una peluca rubia para cuestionar la identidad de género. Ferreira defiende el porte de armas para civiles bajo la premisa de que "el arma no es el mal; el mal es quien la utiliza".
El avance del Partido Liberal, liderado por el expresidente Jair Bolsonaro, se extiende más allá de estas figuras. El partido habría obtenido 28 de los 81 escaños en el Senado y más de 120 de las 513 sillas en la Cámara de Diputados. Asimismo, el "clan Bolsonaro" logró colocar a cuatro de sus siete miembros postulados: Michelle Bolsonaro (Senado), Carlos Bolsonaro (Cámara Alta), Renato Bolsonaro (diputado por Sao Paulo) y Jair Renan Bolsonaro (diputado).
Esta nueva configuración legislativa otorga al bolsonarismo la capacidad de influir en leyes, presupuestos y, potencialmente, en la reforma del Supremo Tribunal Federal (STF), organismo que ha sido un punto de fricción constante tras la condena al expresidente por los sucesos de enero de 2023 en Brasilia.


