BERLÍN, Alemania. — El Instituto de Berlín para la Población y el Desarrollo, en colaboración con la Fundación Wüstenrot, ha presentado un informe que proyecta una reducción significativa en la población alemana, la cual descenderá a 81,8 millones de habitantes para el año 2045. Esta cifra representa una disminución de 1,7 millones de personas en comparación con los niveles registrados a finales de 2025. El análisis subraya que el envejecimiento demográfico y la jubilación masiva de la generación del baby boom, sumados a una baja natalidad, no podrán ser compensados únicamente por la migración, la cual ha servido como factor estabilizador en décadas anteriores.
Catherina Hinz, presidenta del instituto, señaló durante la presentación en Berlín que el exceso de mortalidad sobre la natalidad es una tendencia persistente. El estudio, que evalúa 400 distritos y ciudades mediante 26 indicadores, revela que la disparidad económica será el factor determinante para el futuro de cada región. Mientras que grandes metrópolis como Berlín, Hamburgo, Fráncfort del Meno, Múnich y Düsseldorf, junto con ciudades del este como Leipzig, Dresde y Potsdam, mantendrán su atractivo y crecimiento, otras zonas enfrentarán retos severos.
El impacto en el mercado laboral será profundo, con una reducción del 4,7 por ciento en el número de trabajadores activos a nivel nacional para 2045. En el este de Alemania, la situación es particularmente crítica, donde la población en edad laboral podría caer hasta un 18 por ciento. Frederick Sixtus, investigador del instituto, enfatizó que la competencia por la mano de obra será uno de los desafíos más complejos. Por el contrario, regiones como Baviera y Baden-Wurtemberg muestran mejores perspectivas gracias a su solidez económica, que facilita una mayor integración laboral de mujeres, personas mayores y extranjeros.
Ante este panorama, Manuel Slupina, de la Fundación Wüstenrot, instó a los responsables políticos a otorgar mayor autonomía y recursos financieros a los municipios. La recomendación busca que las autoridades locales tengan el margen de maniobra necesario para mejorar servicios, movilidad y condiciones laborales, elementos clave para frenar el impacto del cambio demográfico que, según los expertos, ya no puede evitarse, solo atenuarse.


