SINGAPUR — La economía global enfrenta un escenario de alta incertidumbre marcado por tres factores críticos: el encarecimiento de la energía, una deuda pública sin precedentes y las repercusiones del auge en la inteligencia artificial (IA), según advirtió Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante un discurso pronunciado este miércoles, previo a las reuniones anuales del organismo y del Banco Mundial que se llevarán a cabo la próxima semana en Bangkok, Georgieva instó a los gobiernos a implementar medidas de protección fiscal y monetaria urgentes.
La funcionaria destacó que la economía mundial se ve afectada por dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, un choque negativo en la oferta energética derivado de los conflictos en Medio Oriente y, por otro, un impulso positivo en la demanda generado por la inteligencia artificial, fenómeno que, paradójicamente, también contribuye a presionar la inflación.
El impacto en los mercados financieros es evidente. Georgieva señaló que el aumento en los precios de la energía ha presionado al alza la inflación, las tasas de interés y los rendimientos de los bonos de referencia. En este sentido, los rendimientos de la deuda soberana a 10 años en Estados Unidos, Alemania y Japón han alcanzado sus niveles más altos desde 2007, 2009 y 1996, respectivamente, manteniendo una tendencia al alza.
Respecto a la deuda pública, el FMI reportó que esta se encuentra en su punto más elevado desde la Segunda Guerra Mundial, con proyecciones que indican que superará el 100 por ciento del producto interno bruto (PIB) antes de 2030. Ante este panorama, la directora gerente enfatizó que tanto las naciones desarrolladas como las economías emergentes deben priorizar la reducción de sus pasivos y actuar con mayor celeridad para mitigar la creciente desigualdad, advirtiendo que el auge de la IA podría dejar rezagados a diversos países si no se gestiona adecuadamente.


