El reciente anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un acuerdo para la compra de diésel ruso, que incluye una flexibilización temporal de las sanciones contra Moscú, ha generado una fuerte controversia internacional. La medida, sumada a las críticas de Trump hacia el presidente ucraniano Volodimir Zelenski por su supuesta falta de disposición para negociar con Vladimir Putin, ha sido percibida en Kiev y Europa como un distanciamiento de su aliado estadounidense.
Aunque Trump también anunció una "tregua energética" entre Ucrania y Rusia, el gobierno ucraniano aclaró que la propuesta no fue discutida previamente con ellos. Pese a esto, el 12 de octubre, durante su intervención por videoconferencia en el Foro de Seguridad de Varsovia, Zelenski expresó: "Estamos agradecidos a Estados Unidos y apoyamos la idea de una tregua energética. Ahora Rusia también debe demostrar que acepta esta tregua energética".
Para Carlo Masala, experto en seguridad de la Universidad de las Fuerzas Armadas Federales de Múnich, estas acciones demuestran que "Trump no está interesado en absoluto en apoyar a Ucrania, sino que la política interna estadounidense y la relación con Rusia son para él mucho más importantes". Según el analista, el mandatario busca influir en los votantes estadounidenses descontentos con los altos precios de los combustibles antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. No obstante, expertos como Thomas Jäger, de la Universidad de Colonia, consideran que el volumen de diésel ruso es insuficiente para impactar los precios en EE. UU., calificando la estrategia como un movimiento puramente simbólico.
En cuanto al impacto militar, Masala no prevé beneficios estratégicos para Rusia, señalando que el país carece de una estrategia para avanzar en el Donbás a pesar de sus ingresos. Por otro lado, existe preocupación en Kiev por las amenazas de Washington de suspender el intercambio de inteligencia y bloquear el programa de la Lista de Necesidades Prioritarias de Ucrania (PURL) si el país continúa atacando refinerías rusas. Aunque la ausencia de ataques ucranianos en las últimas 48 horas sugiere una posible cautela, Masala advierte que las consecuencias de perder el apoyo de inteligencia estadounidense serían "dramáticas", aunque podrían mitigarse parcialmente con datos de inteligencia europeos, particularmente franceses.
Finalmente, el exdiplomático estadounidense Daniel Fried destacó que el apoyo a Ucrania persiste en ambos partidos políticos en EE. UU., recordando la aprobación de la "Ley Lindsey Graham" para endurecer sanciones. Senadores demócratas y republicanos han calificado el acuerdo sobre el diésel como ilegal y han exigido al gobierno que "corrija inmediatamente" su decisión.


