La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) emitió una advertencia crítica este martes 29 de septiembre de 2026: cerca de 8,3 millones de refugiados y desplazados podrían perder el acceso a servicios básicos de asistencia debido a una severa crisis de financiamiento. Según un informe publicado por el organismo, los recursos disponibles sufrieron un desplome significativo, pasando de 5.200 millones de dólares en 2024 a 3.900 millones en 2025, periodo marcado por la reducción de las contribuciones de Estados Unidos, su principal donante.
El panorama para el cierre de 2026 es aún más desalentador. Hasta finales de julio, ACNUR apenas había recaudado 2.700 millones de dólares de los 8.500 millones requeridos para operar hasta diciembre, en un contexto donde los conflictos globales continúan incrementando el número de personas que requieren protección internacional.
Dominique Hyde, directora de relaciones externas de ACNUR, subrayó la gravedad de la situación mediante un comunicado: "La protección no puede reducirse indefinidamente sin que los sistemas colapsen". Hyde enfatizó que, al cruzar ciertos umbrales financieros, la ayuda no solo se vuelve insuficiente, sino que se interrumpe por completo.
La crisis de fondos ya está impactando programas específicos en diversas naciones:
- Chad: Hasta 200.000 mujeres y niñas enfrentan la pérdida de programas de asistencia y prevención.
- Sudán: Decenas de miles de supervivientes de violencia sexual podrían quedar sin protección.
- Irak: Cerca de 350.000 refugiados y solicitantes de asilo están en riesgo de perder oportunidades de inclusión económica.
- Siria: 162.500 desplazados internos, refugiados retornados y otros grupos vulnerables podrían dejar de recibir apoyo para su reintegración.
Ante este escenario, la agencia hizo un llamado urgente a sus socios y donantes internacionales para proporcionar los recursos necesarios que permitan proteger los avances logrados y facilitar que los desplazados superen la dependencia de la ayuda humanitaria.


