A 87 años de su fundación, el partido que marcó un hito en la historia democrática de México al desplazar al PRI del poder en el año 2000, se encuentra inmerso en una estrategia de reconfiguración. El objetivo central de esta etapa es recuperar terreno en el escenario político nacional, donde la fuerza electoral de Morena se mantiene como un referente dominante.
El proceso de relanzamiento, que cumple 11 meses de ejecución, ha estado marcado por una dinámica de contrastes. Por un lado, la dirigencia ha impulsado una política de apertura hacia nuevos perfiles externos con el fin de fortalecer sus filas. Sin embargo, esta estrategia ha coincidido con la salida de al menos 11 figuras que formaban parte de los cuadros tradicionales del blanquiazul.
Este fenómeno de renovación interna y pérdida de militancia histórica plantea retos significativos para la institución, que busca equilibrar la incorporación de nuevos simpatizantes con la retención de su capital político experimentado, todo ello en un contexto de alta competitividad frente a las fuerzas políticas actuales.


